21 octubre 2016

Viernes 00:54 am

Hay noches en las que me gustaría mucho bailar con vos
en el departamento
con la luz de la cocina prendida
y la gata en el sillón
El cielo púrpura en la venta
y el viento frío.

Bailar descalzos con ropa vieja
cursis y enamorados
felices, aunque el resto de la vida sea un bardo

Me gustaría ver
tu sonrisa sincera
tu cuerpo honesto
bailando tan adentro mío

Esta noche me gustaría que bailemos juntos
y que nos importe un carajo el resto del mundo!



23 junio 2016

cada vez

Cada vez que llego a mi casa
mi gata intenta escapar hacia las escaleras del edificio

cada vez que entro a mi casa
el cenicero me recuerda todo lo que fumé la noche anterior

cada vez que llego a mi casa
me pregunto que carajo voy a hacer de mi vida

cada vez que llego a mi casa
me siento perdido

cada vez que llego a mi casa
sé que esa noche me van a tragar las paredes

cada vez que llega la noche
no duermo
ni como
ni hago mas que fumar y tomar café
y prometerme que voy a dejar de fumar
y encontrar alguna nueva forma de vivir
mas emocionante, feliz y completa

cada vez que llego a mi casa
corroboro mis fracasos
siento pena por mi mismo
me devoran las paredes
fumo hasta que me sangren las encías
y vuelvo a prometerme un futuro diferente.

22 junio 2016

.

A veces me gusta pensar que soy una buena persona
pero la mayor parte del tiempo no logro convencerme

12 junio 2016

Alguien...

Alguien como yo
se sienta donde me siento
camina por el departamento
duerme en mi cama
y le da de comer a mi gato

Alguien como yo
marca mi tarjeta en mi trabajo
y cumple con mis tareas

Cada vez que llego a cualquier parte
ahí está
haciendo lo que hago
o mejor dicho
lo que hacía

Cuando visito a mis amigos
el ya ha contado mis historias
Cuando seduzco a una mujer
descubro que él ya había dormido con ellas

Alguien como yo vive adelante mio
todo el tiempo
sufre y ríe y se aburre
y no tiene idea de a donde está yendo
ni que hacer con su corazón

Alguien como yo
conoce la desesperación del tiempo
y las paredes
y la pegajosa tristeza de todas mis cosas

Ya no puedo distinguir
si se me adelanta
o si lo voy persiguiendo
no sé si soy su sombra
o su alma
Lo que sí sé es que dejé de odiarlo
hace ya bastante tiempo

09 junio 2016

A veces...

- A veces se me da por pensar que puedo vivir sin vos. Que, en definitiva, uno está sólo toda la puta vida; con paredes y desiertos, con ese mar asquerosamente quieto que son las noches de nuestras vidas. ¿Entendes lo que digo?... Pienso, por ejemplo, que gastaría menos plata, que me preocuparía de menos cosas... no me importaría se las toallas están limpias, no sería un problema si la heladera va en 4 o en 5, no tendría que preocuparme si sos feliz conmigo... A veces se me da por pensar en estas cosas y de solo pensarlo me siento libre y solo, terriblemente solo. Entonces me pongo a cocinar arroz con leche, con un limón rayado y canela o chocolate. La casa se llena de ese olor dulce y espeso, que se parece un poco a la infancia. Pero es entonces cuando empiezo a sentir que la tristeza hace nidos en los rincones. Me saco la ropa, me acuesto sobre la losas del piso y creo que si respiro es solo porque el frío me atraviesa. Vos sabes muy bien que no soy de los que lloran... Pero a veces se me da por pensar que puedo vivir sin vos, con arroz con leche, libre y sólo, con nidos de tristeza, desnudo y frío.

22 mayo 2016

Domingo 19hs

Nunca fui bueno para pedir lo que quiero y puede que nunca haya sabido donde estaba mi corazón. Tantas vueltas, tanto café, tanta gente saliendo de mi vida. Uno termina tan preocupado por no quedarse sólo que es muy difícil saber donde carajo está lo propio, lo tuyo, esa boludes que te permite levantarte todos los días. Poner tu corazón en otra persona trae varios problemas, el más claro es que nunca vas a ser feliz sólo. Por qué la felicidad es un proyecto, no un estado, ni un sentimiento y lo mejor es que ese proyecto sea tuyo. Un mínimo de egoísmo es necesario para evitar caer en la sumisión, perderte en deseos que no son tuyos, en lugares que no te gustan, en sentimientos sin raíces. Es rara la cosa, pero no es tan compleja. Los gatos lo saben bien, ni sumisos ni indiferentes pueden compartir todo hasta donde ellos quieren.

20 mayo 2016

Viernes 2am


Me muerdo de ganas porque me cuentes algo, saber con quien te enojaste, escuchar esa violenta e inocente sinceridad con la que miras al mundo. Ser transparente era tu mayor belleza, aunque ir con el corazón en la mano te trajo más de un problema. A la gente le gustan los corazones dibujados o de plástico, de cualquier forma mientras que sean de mentira... los reales asustan y como la gente, ademas de ser cagona, es estúpida... suele herirte.
Fue muy lindo acompañarte e intentar protegerte, fue muy divertido también. Quererte fue algo fácil, hermoso y tranquilo... pero ya no estas, ya no me contás como fue tu día, ya no vivo atravesado por tu ternura. 
Salgo a fumar al balcón y el frió me reconforta y miro la catedral y te siento lejos. Tengo ganas de llorar pero la gata me está mirando y es como si me viera una persona y ya no me sale nada. Es una linda gata...
Aunque los rincones de mi soldad sean todos recuerdos felices, estoy triste.... muy triste.

07 marzo 2012

La piedra en la zapatilla.

Confundir deseos con soledad,
soledad con todo lo demás.
Sin saber como empezó
o como podría terminar.
LLenarnos de todo lo que sabe
a vacio
y decir
que lo que nos hace falta
es amor.

Mejor nos vendría entender
que nunca fue el otro
sino uno,
la piedra en la zapatilla.
Mejor nos vendría saber
que todas esas palabra
que se elevan en el aire
como las volutas
del ultimo cigarrillo,
son el discurso del rey desnudo.

Salir a caminar,
hacer cosas simples,
los propios sueños,
hacer
lo que debes
con lo que queres,
siempre fue la respuesta mas corta,
la que nunca quise ver.



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20 febrero 2012

La música de las personas.

Cuando todo se convirtió en ruido,
ya no pude escuchar más la música de personas.
La mayor parte de mi vida murió.
Una forma de amar también.
Solo me quedaba mi vida.
¿Que iba a hacer?.



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16 febrero 2012

Había una vez un viejo en un balcón.

Un viejo en el balcón de un sexto piso toma mate con una escopeta apoyada sobre las piernas. Unos días atrás el mundo había terminado de irse a la mierda. La guerra, el hambre y la miseria acabaron por desatar la ficción de los estados, del amor y del humanismo. Cada cual se cuida a si mismo y no es fácil. Un grupo de niños de no mas de diez años ataca a una anciana, ya no para robarle sino para comerla. De las terrazas de los edificios cercanos ve caer a hombres y mujeres, algunas con sus bebés en brazos. El verdín de los desagües rojo por la sangre. Una nube de moscas casi impenetrable impide ver el suelo con claridad y el olor a carne podrida es capaz de poner rabiosas a las personas. El viejo escucha una sirena y a los pocos segundos ve pasar una camioneta policial con algunos uniformados dentro, por las ventanillas sobresalen los caños oscuros de sus escopetas; disparan sobre la anciana, sobre los niños, sobre los arboles y sobre los cuerpos crucificados en el suelo. Los escucha disparar entre gritos y risas. Luego doblan en la esquina y se convierten poco a poco en otro eco distante, otro rumor violento. El viejo toma un mate. Está frió.Ya no le queda agua. Del bolsillo de su pantalón saca un atado de cigarrillos, todavía le queda uno.



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24 enero 2012

Esperar un tren


  EL espera un tren que no llega a tiempo, sin la certeza de que vaya a llegar. Espera que un amigo baje, sucio y cansado, de un viaje necesariamente largo. Pensar en la mochila de su amigo es como pensar en un hogar definitivo en ninguna parte, lugar entre lugares, rincones entre rincones, como las dunas que cambian de lugar con el viento.  De tanto pensar, recuerda y, como recordar no es muy diferente que soñar ( al menos para el), ve la sonrisa de su amigo, tan alegre que parece lejana, como la felicidad. Pero su amigo, que jamás entendió nada de tiempos y distancias, como tampoco se molesto en separar los sueños y la realidad, lo abraza. Juntos son más que dos puntos separados en el mapa. Uno habla de lugares y silencios, el otro de tiempos y personas. Caminan por la calle, ríen. Se sientan en un bar y piden una cerveza. Al final entienden que la vida es vida en todas partes, lo difícil es vivirla. Las grandes revelaciones son tan simples que las supimos siempre, igual que los mejores consejos son los mas comunes: "quedate tranquilo" "no des más vueltas con eso" "cuidate" "no mires" “pará“. El Tema es que uno no logra entender como hacer cualquiera de estas cosas o no tiene intenciones de hacerlas. Los caprichos de la psiquis de cada uno. 
  Antes de despedirse de su amigo EL piensa que por culpa de su padre no puede llorar ni decirle a un hombre que lo ama. La mirada fija en el ultimo trago de cerveza que le queda en el vaso. Su amigo se levanta, se calza la mochila en un movimiento, da vuelta a la mesa y, con cierta suavidad, pone su mano sobre el hombro de EL, se inclina un poco y le dice algo como: -Dejate de joder-. 
  Un abrazo de despedida es muy distinto a cuando dos personas se saludan. Más cuando la separación es definitiva, más cuando en medio existe un amor que no requiere de raíces. Su amigo sale del bar y desaparece en la esquina. Tal vez tome  otro tren, tal vez un taxi, tal vez busque una parada de camiones. EL en el bar paga la cuenta y sale. Hace calor todavía y sopla el viento. Sin que su amigo, ni su padre lo vean, llora un poco, después ríe.
  En este punto de la historia hablar de trenes que nunca llegaron, de amigos que no están, de cosas que "en realidad nunca pasaron", como definir los limites de un sueño en una mesa de bar, donde no se tomó cerveza sino café y en donde solo se sentó un hombre; además de ser una tomada de pelo al lector, sería una mezquindad emocional para con EL.
  Un hombre triste se sienta en un bar, toma un café, ve pasar a la gente por la venta. Al salir de ese lugar ya no es el mismo. ¿Esa es nuestra historia?. Tal vez fue otra...


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10 octubre 2011

Lover man

Muchos dirían que no hay lluvia sin vos
o al menos, yo lo diría.
Y me gustaría tener voz de blusero
y manos grandes que supieran tocar el saxo.
Pero solo puedo decir que el dia es gris
y que no es lo mismo si no estas.

El día está gris
escucho jazz
tomo café
me siento bien, de verdad
pero
si no estás,
sé que no va a llover
y es como decir que le falta algo al mundo.
No se.

Si estuvieras acá
seguro saldrías al balcón a fumar
y yo te imaginaría desnuda
viendo como cae la lluvia.
Porque siempre que llueve
te veo desnuda en el balcón.

Hace tiempo que solo te veo así
y me gustaría decirte que te extraño
o algo.
Como que encuentro rincones
en los rincones donde no estás.
Sé que suena raro
pero creo que tal vez me entenderías
o, tal vez, dirías que estoy loco.

Estoy escuchando Lover man
de Cahrlie Parker
Y creo que si llueve voy a hacer algo estúpido
como llamarte o matarme.
De verdad creo
que haría algo irremediable.

Por eso siento que no hay lluvia sin vos
y fumo
y tomo café
y te veo desnuda en el balcón
con la piel blanca

Me siento tan bien que podría matarme.
Vos sabes de lo que hablo.

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03 marzo 2011

Adiós.


Que pena que estés muriendo. Pereces un cristal verde curtido por el agua del mar. Aunque dudo que conozcas el mar... eso me pone más triste aun... el mar es...: es como un inmenso charco de sal, un espejo gigante contra el cual te hubiera gustado rebotar. Cuando caíste desde la luz me asuste, no entendí ni de donde venías ni como habías llegado -¿Un pedazo de techo verde que cae al lado de mi plato?-... te quedas quieta, te miro cual macha en la pared... una vuelta, dos y empiezas a silbar con alas secas. Cuando advierto lo inevitable, no se que hacer. Disculpa, todavía vivo en un mundo donde tienes que morir, si llamara a la ambulancia no tendrían camillas a tu medida. Hoy llueve y supongo que muchos duermen tranquilos. Yo me voy a quedar un rato más con vos, después seguramente te eche a la basura e intente dormir como el adulto que supone que soy. -¿Moscas mueren todos los días no?-... por la dudas,

apago la luz.



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02 enero 2011

El secreto de Verónica - Primera parte; capitulo 1


Cuando Verónica despertó ese día las paredes blancas ya no le decían nada, la luz caía tenue por las hendiduras de las persianas y el techo, por alguna razón, le pareció estar mas bajo que nunca, casi sofocándola a la atura de su boca. Se levanto con esfuerzo y no se preocupo por su vestimenta, recogió unos pantalones que estaban en el suelo, al costado de la cama, se los puso, encontró un par de zapatillas debajo de una silla y se calzó. Tuvo cuidado de no mirar el espejo antes de salir.
Ya afuera se sintió mejor. La presión que sentía en el pecho, ese sofocamiento que la estrangulaba, se disipo después del tercer suspiro. Había sido una noche difícil, un poco mas de lo mismo con un remate inesperado… mientras lo pensaba empezaba a sentirse mas liviana, mas tranquila. En la calle no había mucha gente, era domingo y vivía en una cuidad grande con costumbres de pueblo, todos los negocios de las calles céntricas cerrados, la vidrieras revestidas de rejas, uno que otro auto que decora el paisaje, dos o tres parejas por cuadra, a lo lejos el ruido de alguna moto, de algún micro. El sol cortaba sus rayos de manera implacable contra las hojas de los árboles, contra los toldos y los edificios. Una banda de pequeñas aves que pasan de la copa de un árbol a otro. Ella caminaba despacio, viendo y no viendo el entorno que la rodea, participando y no participando, era, mas bien, una sombra que merodea las calles de una cuidad, en apariencia, tranquila.
No tenia nada que hacer ni lugar a donde ir, pero esas cosas siempre le parecieron insignificantes… a veces lo único que importa es moverse, pensó en aquel momento. Se sentó en un banco en frente del teatro argentino y pudo ver a una pareja discutiendo en un auto que estaba parado en el semáforo. El hombre gritaba, parecía enojado, la mujer miraba por la ventana con sus ojos perdidos en la lejanía. - ¿ Donde estará ella en este momento?- se pregunto mientras que se reafirmaba en el banco con cierta alegría de estar sola. El auto se desvaneció en instantes, ella miraba los juegos de luces y sobras en las baldosa de la acera. Al tiempo, pudo ver acercarse una pareja de ancianos caminando de la mano, casi ciegos, la mujer abrasada a su marido que parecía llevar años guiándola, él con un brazo sostenía a su mujer, con el otro un bastón… hubiera sido muy difícil creer que él podía ver mejor que su esposa, pero de todas formas la guiaba en medio de las sombras en las que se encontraban, a plena luz del día, y ella tan abnegada como el resto de su vida, lo seguía. Ya era hora para Verónica de seguir adelante.
Camino hasta plaza Moreno, dos cuadras mas arriba. Para su disgusto, había gente, familias de todos los números, disfrutando de un día de primavera, llevando a sus hijos a pasear y a divertirse en los juegos. No se quedo mucho tiempo, demasiadas miradas, demasiados ruidos, demasiada gente, poco espacio, poco aire. Pero al salir de la plaza dedico algunos segundos a una niña que jugaba sola con su muñeca en la arena, la madre estaba hablando con otras madres en unos bancos mas o menos alejados, los demás chicos en las hamacas o trepados a los demás juegos, los padres no figuraban en la escena… la niña jugaba sola, no reía, no lloraba, estaba como petrificada, como perdida en algún lugar lejano, en algún otro tiempo. Esos escasos segundos pasaron, ella cruzó la calle y salio de la plaza.
Caminó un par de cuadras sin rumbo hasta que encontró un bar abierto, para ese momento eran cerca de las cuatro de la tarde. Tuvo el agrado se ser la única persona en el lugar, una sola moza, y un hombre gordo y pelado, del otro lado de la barra, que parecía ser el dueño del lugar. La música era tranquila y suave, casi como un suspiro, la moza la atendió cortésmente, el dueño no saco los ojos del periódico. La mesa en la que estaba era de madera y vieja, muchas personas se habían sentado en el mismo lugar que ella, en días muy parecidos y muy distintos. Alguien había grabado con cuchillo un mensaje en el borde: - No llores, no temas, recordá siempre que nada existe- . Le pareció muy curioso, y se tomo la libertad de preguntárselo a si misma : - ¿Nada existe? - luego sonrío.



14 diciembre 2010

Freud nunca entendió...

La noche entera se acercaba a acariciarle los pies mientras dormía y las sombras se anidaban en su almohada. Mientras fornicaba sueños y paria alguna que otra epifanía, las sabanas se esforzaban por crucificarlo.

Cuantas veces el ojo escuro de ese cuarto quiso socorrerlo, pero era inútil. No existe reparo de una tormenta sin lluvia, no podía evitar que se ahogara en su seco cataclismo.

Algunas noches se escabullía por la ventana un relámpago lunar para acariciar su frente cálida, sus ojos dormidos. Todo se convertía en grises azulados, trayendo una serena paz de cementerio... en esas horas bajaba la marea, se descomprimía el habiente, dejando que respire y sueñe... tal vez, con algún recuerdo atesorado.

En otras ocasiones, sus ropas lo esperaban, cual perros, al costado de la cama, y lo oían sin verlo, y lo acompañaban sin tocarlo. Ya por la mañana lo saludaban, incluso antes de que entre al baño.

La habitación era el recinto de sus mas files compañías, sin lenguas ni conversaciones -algunas con espacio, otras sin tiempo-.

Seria raro decir que no tenia amigos o amantes, aunque nadie lo visite ni tenga el afán de decirle buenos días.

Freud nunca entendió que jamás se duerme solo,
ni se tienen sueños únicamente propios.





Nadie podrá contar jamás las horas que cayeron rotas entre esas cuatro paredes
Nadie podrá decir jamás como es que un vacío duele
¿Vacío de qué?. Nadie sabe.
sueños uniformes, rígidos metales,
recuerdos de cemento, mal formados deseos...


Ecos, como siempre, en oídos ajenos
Y la sonrisa vespertina de un sobreviviente












11 noviembre 2010

Encrucijada

-¿Queres tener una relación o queres estar enamorada?-

- Te quiero a vos-

-¿Hasta cuando vas a ser así de pendeja?-

-Siempre vas a ser el mismo imbécil, el mismo cagón-

-Si, tal vez tengas razón en eso.-

A veces lo mejor que podes hacer por una persona es irte, dejarla. Devolverle la soledad que tu compañía le había arrebatado.

Me esperaba el testimonio de calles vacías después del aguacero. Mientras caminaba entre sombras sin tiempo, recordé como todo había comenzado, precise el momento, lo traje a mi lado, lo saboreé una vez mas antes de guardarlo en mi bolsillo izquierdo... Quizás algún día pueda dejarte ir, pensé

Luego, sonreí.


30 octubre 2010

Polaridad

Me despido de la gente indiferente.
Me despido del café
de los cigarrillos.
Me despido del espacio
del tiempo aglutinado.
Me despido de la mesa
de esta silla renga
de los gastados libros.
Me despido de mi mismo:

- Adiós Juan.
No me busques-

He partido.


23 octubre 2010

Nástenka

Nástenka!
Aullaba el
Viejo lobo de subsuelo

Tu grito desesperado
Corto suburbios grises
En Petersburgo.

Ruso loco
Héroe imaginario
Prisionero de tus sueños

No entendias a las mujeres
Y muchas otras cosas.

Un eco de occidente
Te responde más de un siglo tarde
La respuesta es:
No.


09 octubre 2010

Reminiscencia anacrónica

En aquel entonces tratábamos de robarle un trago a la vida. ¿Que otra cosa quedaba?. El sueño nos había abandonado, y pensábamos en eso como algo definitivo.

Si.

No era fácil encontrar rincones ni tan oscuros, ni tan abiertos. Estábamos solos, en medio del caos impreciso del no saber lo que queríamos... estábamos solos y, por alguna de esas razones que jamas se comprenden, parecía tener sentido ese juego de sombras que compartíamos.

Siempre nos despedíamos... Suerte... siempre le deseaba suerte. Ella siempre decía: nos vemos. Sonreía... Y me miraba como si sus palabras fueran ciertas... Ella no lo dudaba.

Al reencontrarme conmigo no podía sentirme mas apartado de todo, el miedo me acariciaba la espalda mientras caía al suelo. Las losas frías contra mi pecho eran lo único que me permitía seguir respirando... Sin ella tal vez llevaría, ya, algunos años muerto.

Cuando se dibujan en mi mente esos bocetos extraños que parecen sueños... Mundos y mundos de aire, interminables senderos de nada pura, de potencia absoluta; se que me alejo del tiempo, la vida, los recuerdos. Tal vez sea que tengo un relación disfuncional con la materia... Tal vez me cuesta afrontar algunos hechos.

Yo le deseaba suerte, ella decía: hasta luego.